¿EN QUÉ CONSISTE?

La Terapia Ocupacional (T. O.) es, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), «el conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene y mantiene la salud, favorece la restauración de la función, suple los déficit invalidantes y valora los supuestos comportamentales y su significación profunda para conseguir la mayor independencia y reinserción posible del individuo en todos sus aspectos: laboral, mental, físico y social». 
En ocasiones la traducción literal del término Terapia Ocupacional, da pie a confundir la finalidad de ésta disciplina con la intención de tener ocupada o entretener a la persona. Por lo que es importante remarcar que el fin de la T.O es conseguir la máxima funcionalidad de la persona con algún tipo de limitación, ya sea física, cognitiva, conductual o una variedad de ellas, a través de la actividad con sentido y/o talleres terapéuticos con unos objetivos tanto generales como específicos.

FUNCIONES PROPIAS DE LA TERAPIA OCUPACIONAL

TERAPIA OCUPACIONAL EN EDAD INFANTIL / JUVENIL

Los terapeutas ocupacionales somos profesionales del ámbito socio-sanitario especializados en la evaluación y el tratamiento de todas aquellas dificultades que pueden alterar la participación de los niños en el desempeño de las actividades de su vida diaria. 

ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA EN EDAD INFANTIL / JUVENIL

¿QUÉ HABILIDADES DESARROLLA UN NIÑO CADA VEZ QUE PARTICIPA EN ESTAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA?

Vestido y desvestido:
    • Conciencia corporal. 
    • Orientación de las prendas respecto a su cuerpo.
    • Coordinación ojo-mano y ojo-pie.
    • Habilidades manipulativas finas. 
    • Planificación motora.
    • Atención.
    • Autoestima.
Escritura:
    • Control postural en sedestación.
    • Coordinación óculo-manual.
    • Habilidades perceptivo-visuales.
    • Desarrollo de la pinza tridigital.
    • Lateralidad.
    • Sentimiento de integración en su grupo de iguales.
Alimentación:
    • Control postural en sedestación
    • Movimientos disociados de los miembros superiores
    • Prensión adecuada de los utensilios
    • Coordinación óculo-manual
    • Coordinación bimanual 
    • Habilidades de fijación y seguimiento visual 
    • Disfrute de una actividad social.
Hacer un puzle (juego):
    • Atención.
    • Coordinación óculo-manual.
    • Habilidades manipulativas finas.
    • Resolución de problemas.
    • Habilidades perceptivo-visuales.
    • Diversión.

¿QUÉ ESTRATEGIAS SE UTILIZAN PARA PROMOVER LA PARTICIPACIÓN EN LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA?

  1. Utilización de adaptaciones y productos de apoyo

  2. Utilización de apoyos visuales para facilitar el seguimiento de las secuencias correctas de cada actividad. 

  3. Adaptación del entorno a las necesidades individuales de cada niño/a. 

  4. Facilitación de los componentes sensoriales y motores necesarios para desarrollar una actividad a través de:

      • Técnicas basadas en el control motor orientado a tareas. 

      • Técnicas de preparación del tono postural.

      • Modelos de intervención centrados en los entornos naturales del niño/a.

      • Estrategias sensoriales para la regulación de la conducta.

      • Modelos de intervención basados en el juego como herramienta terapéutica.

La autonomía personal en los/as niños/as tiene que irse moldeando poco a poco, sobre todo cuando hay alteraciones de desarrollo u otro tipo de patologías de base. La “manera” de plantear a los/as niños/as sus responsabilidades de acuerdo con su edad va a ser la clave del resultado que obtendremos, éxito o fracaso, para que colaboren y vayan adquiriendo los hábitos enseñados. No se trata de exigirles más de lo que pueden dar, sino de ir resaltando sus aptitudes/habilidades y delimitando sus responsabilidades.

TERAPIA OCUPACIONAL EN LA VIDA ADULTA

Para las personas mayores, así como para personas más jóvenes que hayan sufrido algún accidente o patología que haya limitado su autonomía a cualquier nivel, las actividades de la vida diaria (AVD) tienen un papel fundamental para el automantenimiento y la participación familiar y social.

La terapia ocupacional, desde sus inicios, analiza, evalúa, gradúa y adapta las actividades de la vida diaria para facilitar la autonomía de las personas. En el caso de las personas mayores se convierte, por tanto, en una herramienta esencial para su salud y calidad de vida.

Los abordajes utilizados por la/el terapeuta serán distintos en función de las necesidades, dificultades y los objetivos a alcanzar:

    • Reeducación y entrenamiento en la realización de las AVD.
    • Entrenamiento en el uso de adaptaciones y ayudas técnicas.
    • Rehabilitación física.
    • Estimulación cognitiva (ejercicios de memoria, lenguaje, escritura, lectura, atención y orientación, resolución de problemas, etc).
    • Actividades de ocio (lúdico-terapéuticas), utilizando actividades significativas y con un objetivo para la persona. Estas actividades son muy variadas y dependerán de los intereses de la persona y del análisis previo de la actividad realizado por el Terapeuta Ocupacional, para adecuar la misma a las necesidades de la persona.
    • La / él Terapeuta Ocupacional trabaja con y desde la cotidianidad para mejorar las dificultades en el día a día de personas que lo necesitan. 

TERAPIA OCUPACIONAL EN EL ENTORNO

CARACTERÍSTICAS DEL ENTORNO REAL

Uno de los factores que limitan el desarrollo de la autonomía son las barreras arquitectónicas, los espacios no accesibles. Parte de nuestra intervención como terapeutas ocupacionales irá dirigida a acondicionar el ambiente. Actualmente existen múltiples opciones para la adaptación del entorno (amplitud de espacios, materiales antideslizantes, domótica…). Incidiremos en los siguientes aspectos:

  • Barreras arquitectónicas. Trabajar sobre el espacio donde la persona realizará su rutina nos aporta la información para poder adaptar el entorno en función de sus dificultades reales. Retiraremos o minimizaremos las barreras que limitan la autonomía.
  • Productos de apoyo. Existen impedimentos que se evidencian únicamente cuando la actividad se lleva a cabo “in situ”. En ocasiones estos inconvenientes se solventan con productos de apoyo. Hay multitud de ellos en el mercado, incluso podemos diseñarlos específicamente para la persona en tratamiento. Buscaremos productos de apoyo en función del entorno y capacidad de la persona. 
  • Entrenamiento de las capacidades. Para la consecución del objetivo funcional planteado en el entorno disponible es esencial proporcionar estrategias personalizadas que simplifiquen la tarea y aumenten la eficacia en la ejecución de la actividad. Ejemplo de esto es la consecución de posiciones que favorezcan la realización de la actividad (posición de piernas cruzadas, flexión de cadera, rotaciones de tronco…), potenciación de capacidades conservadas y adquisición de nuevas destrezas (atar cordones con una mano, cambio de dominancia…).

PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA

El hecho de trabajar en el propio entorno domiciliario nos aporta información sobre las dinámicas del sistema familiar, de forma que consigue un diagnóstico más preciso de la situación de la persona con daño cerebral. La participación familiar es una variable fundamental para conseguir autonomía, ya que una condición de discapacidad dentro del sistema familiar afecta a todos sus miembros. Las intervenciones y recomendaciones deben basarse en la realidad familiar, redefiniendo el rol que cada cual adopta en el proceso.

Las visitas de la terapeuta ocupacional se realizan espaciadas en el tiempo, habitualmente con una frecuencia de una sesión semanal. Es importante realizar una intervención orientada a la educación de la familia para que el entrenamiento llevado a cabo en dichas sesiones pueda ser “repetido” a diario por los familiares para conseguir una generalización óptima de la actividad.

PERCEPCIÓN DEL ENTORNO

Uno de los factores que condiciona la participación de la persona en su entorno domiciliario es la sensación de inseguridad. Con frecuencia, todo el proceso de rehabilitación orientado a la recuperación de sus capacidades se lleva a cabo en un entorno protegido (suelos lisos, alturas graduables, baños adaptados, personal profesional, estímulos controlados…). En el momento de volver a casa es cuando una sensación de miedo y desamparo entra en juego. La persona percibe su propio entorno como un espacio hostil, donde lo hasta ahora aprendido no resulta tan fácil de llevar a la práctica.

Es necesario trabajar sobre la idea del paciente del “no poder”, que conducirá a la frustración, el abandono y a la situación de dependencia. “Con una sola mano no puedo ponerme la camiseta”, “si no puedo andar no puedo cocinar”, “si no ando como antes, no puedo salir sola a la calle”, etc. 

La motivación y la perseverancia son indispensables para la traducción a la funcionalidad de las capacidades logradas en rehabilitación. La rehabilitación a domicilio, con los cambios para favorecer la adaptabilidad y las pautas dadas, ayuda a que la percepción del entorno sea más seguro y por lo tanto ofrece mayor garantía de motivación y aprendizaje.