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Llevaba tiempo negándome a escribir esta entrada para el blog, pues intentaba hacerme creer a mí misma que no era necesaria porque en pleno siglo XXI ya teníamos normalizado acudir al psicólogo.  Pero no, dos siglos después de los inicios de la Psicología, aún seguimos escuchando cotidianamente algunos mitos que hoy vengo a desmentiros:

“Yo no necesito un psicólogo, yo no estoy loco”

En primer lugar, el concepto de la locura no es una categoría clínica con validez científica, sino un término usado para referirse a conductas que no encajan con los patrones de comportamiento socialmente aceptados.

Algunos piensan que los psicólogos únicamente intervienen en personas con trastornos mentales graves, pero la realidad es que los motivos para acudir a la consulta de psicología pueden ser muy diversos y dispares: muerte de un familiar, síntomas de ansiedad, depresión, adicciones, problemas en el aprendizaje, atención, memoria, dificultad en la gestión emocional, problemas de pareja, bullying y un largo etcétera.

Además, la mayoría de las veces que una persona decide acudir al Psicólogo aparece como desencadenante a un estado que podría resumirse en el siguiente concepto: malestar. Una sensación de incomodidad consigo mismo para la cual no es capaz de explicar cómo, por qué, ni cuáles son los motivos para sentirse así. Bajo estas circunstancias, ir al psicólogo podría considerarse más un acto de responsabilidad que una señal de “locura” o “debilidad”.

Pero sobre todo, muy importante: No hay que tener una patología para acudir al psicólogo, la terapia ayuda a prevenir problemas más graves.

“Yo no creo en los psicólogos”

Lo siento, pero la psicología no se trata de una cuestión de fe para que tu puedas elegir creer o no, sino que los psicólogos existimos y somos profesionales formados mediante una licenciatura, diplomatura o grado en Psicología.

La psicología es una rama de la ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los procesos mentales relacionados con el pensamiento, el aprendizaje y las emociones. La Psicología pertenece a las Ciencias de la Salud y, en consecuencia, utiliza el método científico basado en la evidencia para llegar a la comprensión y el estudio de comportamiento humano y de los procesos psicológicos. Por lo tanto, no se trata de una cuestión de creencias sino de ciencia.

“Los psicólogos te leen la mente”

Si yo pudiera leerte la mente, no sería psicóloga, sería Rappel. Así que lo siento, pero esto es completamente falso.

El psicólogo es un profesional cualificado para analizar y evaluar nuestros problemas. Sin embargo, para esta tarea, el psicólogo necesita obtener datos del caso para poder después realizar intervenciones. Este proceso normalmente se lleva a cabo mediante una entrevista inicial y, adicionalmente, pueden emplearse otros procedimientos como los cuestionarios o autorregistros que ayudarán a que el psicólogo tenga la información necesaria para hacer una evaluación rigurosa.

“Todos los psicólogos acaban locos”

Bien es cierto que los psicólogos nos enfrentamos cada día a una abrumadora carga emocional derivado de escuchar los problemas de cada paciente, pero ante todo, tenemos que aprender a diferenciar nuestra vida personal de la profesional como cualquier otro trabajador. No obstante, los psicólogos también podemos ir al psicólogo para recibir asesoramiento como cualquier otra persona.

“El paciente se tumba en un diván durante la terapia”

No todas las consultas de psicología tienen un diván. De hecho, lo más común es pasar consulta en una mesa con el terapeuta en un lado y el paciente en el otro o en dos butacas a medio enfrentar la una de la otra.

“Los psicólogos no pueden estar tristes”

Según esta teoría el médico no puede ponerse enfermo, al mecánico no se le puede romper el coche y al dentista no se le puede partir un diente. Pues no amigos, aunque los psicólogos estemos formados en la regulación emocional, el control del estrés y conflictos, fuera de la consulta también somos personas, y por ello, no nos libramos de tener problemas.

En definitiva, cuando uno dice este tipo de comentarios no sabe a oídos de quién puede llegar, y los psicólogos ya estamos acostumbrados a escucharlos, pero nunca sabes si la persona que tienes al lado pueda estar dudando si acudir a terapia o no. Por ello, cuando hables procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

Marta Martín – Psicóloga Sanitaria (Colegiada Nº CM 02596)

Referencias
Lilienfeld. S.O., y Jay Lynn, S. (2016). 50 grandes mitos de la psicología popular. Vilassar de Dalt: Biblioteca Buridán
Marañón, R. C. (2000). Algunos «mitos» de la Psicología: entre la ciencia y la ideología. Psicothema, 12(1), 1-14.