leer con tus hijos_Alpadif talavera

Los cuentos, o narraciones más o menos fantásticas, normalmente gustan y entusiasman a todos los niños y niñas desde muy pequeños, antes incluso de que puedan hablar. Muchos padres y madres comentan “Cada día quiere que le cuente un cuento”, “sólo está quieto cuando le cuento el cuento”… Pero ¿por qué tienen los cuentos este poder mágico?

Los cuentos permiten a los niños soñar, fantasear, soltar su imaginación, proyectar su mundo personal; todo es posible en un cuento. Conocen personajes fantásticos buenos y malos, situaciones increíbles, impensables en el mundo real, peligrosas o románticas…

La estructura en los cuentos

A pesar de la gran cantidad de tipos de cuentos, todos comparten un aspecto en común: mantienen la misma estructura formal. Todas las narraciones tienen un inicio donde se presentan los personajes, que viene precedido por una frase hecha (había una vez, hace muchos años…), el nudo, o parte central del cuento donde se producen los acontecimientos, y un desenlace donde se soluciona o se resuelve la argumentación. Otra frase hecha finaliza el relato (“y colorín colorado”…).

Esta estructura de los cuentos a los niños les aporta la seguridad que les permite anticipar situaciones, averiguar que se acerca el final de la historia, y les facilita su recuerdo y aprendizaje. También favorece la comprensión de la historia porque pueden seguir el hilo argumental. Son además narraciones con un vocabulario cercano al niño que facilita su comprensión, a la vez que les enriquece en su desarrollo del lenguaje, tanto en lo que se refiere al aumento de léxico como de estructuras oracionales.

Si los cuentos son mágicos por sí mismos, más lo son cuando se pueden compartir con otro, hermanos, amigos, padres … La relación afectiva, de complicidad que se crea entre el niño y el adulto durante la lectura de cuentos es una situación privilegiada, única en la que se reconoce una pauta ritualizada de intervenciones que viene marcada por un juego de preguntas, respuestas entre el niño y el adulto, muy enriquecedora para el desarrollo global del niño. Cuando nos referimos a la “lectura de cuentos”, estamos hablan de situaciones muy variadas; desde una explicación por parte del padre / madre inventada a partir de un hecho puntual, de un título sugerente, … con acompañamiento de imágenes visuales, la narración por parte del niño sugerida por las imágenes de un cuento o por su imaginación, hasta la lectura textual, por parte del niño /a padre / madre… Cualquier actividad creada alrededor del cuento es positiva y enriquecedora.

También hablamos de todo tipos de cuentos, desde cuentos populares tradicionales (de hadas, de parábolas de la naturaleza, narraciones históricas), a cuentos de autores conocidos, cuentos inventados.

Por lo tanto, los cuentos son importantes:

  • A nivel afectivo, porque implican un momento de relación, de intimidad entre los padres y los niños maravilloso, a veces difícil de encontrar actualmente por el poco tiempo que tenemos para compartir con nuestros hijos sus intereses y su mundo imaginario.
  • También incluyen una función a nivel social, pues representan un medio de transmisión de valores, actitudes y costumbres.
  • Y por último, se les reconoce una función a nivel psicológico, como un instrumento de pensamiento, de crecimiento intelectual y lingüístico.

Desde Alpadif Talavera animamos a todos los padres y madres a sentarse un ratito cada día con sus hijos / as y compartir estos momentos mágicos, llenos de fantasías e ilusiones mediante el instrumento privilegiado y rico que es el lenguaje escrito.

Cándido Ruiz Muela (Graduado en Logopeda por la UCLM) – Nº Colegiado. CLCM 45/0077